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Lola Rollandi y Sabrina Saladino:
Sistemas para Hablar
S.S. Lola y yo nos conocemos hace muchos años. Las dos estamos formadas en diseño industrial. La amistad y compartir esos espacios nos fueron llevando a colaborar en los proyectos de la otra, siempre a manera de consulta, de búsqueda de nuevas visiones u opiniones. Item viene a responder a esa cosa que se daba de manera informal, más esporádica, entre nosotras. Lo armamos como un proyecto que abrace esas inquietudes que teníamos, cada una en su práctica, para poder abordarlas de manera conjunta.
L.R. Lo que por lo general siempre decimos es que surge como una instancia exploratoria. Una especie de camino paralelo a nuestras prácticas profesionales independientes, como un espacio conjunto para poder experimentar, probar materiales, procesos, técnicas. En estos últimos años empezamos a darle un poco más de formalidad, que es parte del proyecto que nos convoca acá.
¿Qué significa pensar una pieza como parte de un sistema y no como un objeto aislado?
L.R. Un poco por nuestra formación, siempre pensamos las piezas como parte de un sistema, y un sistema por ahí teórico. Las pensamos como un elemento escalable que puede transformarse en diferentes cosas, escalas, materialidades, adaptable a diferentes espacios. Encaramos las cosas con cierta flexibilidad y capacidad de escalabilidad, ya sea en número, tamaño o dimensiones. En este caso también las pensamos como sistema o colección. Una familia inspirada en el edificio Kavanagh, tomando un solo elemento de toda la variedad de inputs que nos daba, y haciéndolo jugar con las piezas que no conocemos, de los demás.
S.S. Tal cual. Hay algo de eso que es medio intrínseco en nuestra práctica cuando queremos responder a una necesidad, sea una convocatoria, un proyecto, algún proyecto comisionado. Pensar una familia de objetos que pueda responder a eso, mucho más que un objeto aislado. Pocas veces pensamos en una sola pieza. Es más un universo de elementos.
¿Cómo se articula el trabajo colectivo, desde la aparición de una idea hasta su producción?
S.S. En nuestro caso la cuestión colectiva se da de manera natural porque trabajamos mucho con procesos tercerizados. Estamos todo el tiempo colaborando, ya sea con las que lo fabrican o con quienes vamos teniendo esta conversación sobre cómo llevar a cabo una idea. La inclusión de otros actores en el proceso creativo se da por necesidad, pero también porque pensamos las cosas, los objetos o las piezas de esa manera, en espacios que son de otras personas o en talleres productivos. Tratamos de construir en conjunto.
¿De qué manera observan los gestos y necesidades cotidianas, al desarrollar un objeto?
L.R. Nuestro background y expertise tienen más que ver como con objetos funcionales, así que nos cuesta separarnos del plano de la utilidad. Siempre tendemos a trabajar en el mundo del mobiliario, de las luminarias, de los pequeños objetos para el hogar. El ítem surge como un camino paralelo para explorar otras maneras de encontrar utilidades. Objetos que habitan en el espacio de una manera distinta, ofreciendo otra mirada. Por ahí enrareciendo un poco su contexto. Pero siempre hay un punto de anclaje en el vínculo con las personas y los usuarios.
S.S. También tiene que ver mucho con nuestra práctica cotidiana, con nuestros proyectos. Siempre hay cosas que van quedando ahí, intereses o disparadores que quizás no encuentran su foco, o su manera de concretarse en el trabajo cotidiano. Entonces le vamos pidiendo a Ítem que explore y explote esas ideas.
Y que lo resuelva.
S.S. Claro, que encuentre el lugar en donde ponerlo.
¿Cómo intervienen las posibilidades de fabricación local en las decisiones de diseño que toman?
L.R. Creo que esa es una de las preguntas más interesantes, al menos en nuestra práctica. Hacemos de las condiciones productivas nuestra identidad. Siempre el punto de partida es la idea de los recursos disponibles, tratar de aprovecharlos, no en relación a la optimización o la cosa más funcionalista, sino tratando de encontrar una veta poética dentro de lo más cotidiano. La carrera y la vida del diseñador te llevan a estar mucho en la calle, vinculándote con talleres en el conurbano, en las veredas, con la gente, muchas ferreterías, corralones… Varias veces encontramos ahí las soluciones para nuestras preguntas. No de una manera tan D.I.Y, sino usándolo como un insumo para construir algo más. Lo mismo con los talleres. Lo que ellos consideran como un error o una falla de proceso, lo agarramos, y lo incorporamos como la parte más protagónica de alguno de nuestros productos. Mucha ida y vuelta entre el proceso de fabricación, nosotras y otros colegas. Mucha circulación de información y de pruebas.
S.S. Tener las antenas abiertas, estar muy atentas a lo que está a nuestro alrededor. Las soluciones y las maneras de resolver los proyectos vienen de distintas maneras, que están muy a la vista para nosotras. No llevan ningún secreto, sino que están ahí. Las agarramos y usamos para resolver de una manera muy directa.
¿Qué elementos consideran que fueron construyendo un lenguaje reconocible para el estudio, esta poética doméstica de la búsqueda y también de lo disponible, cómo atravesar esos errores que van encontrando en un sistema de diseño? Me gustó que dijiste “enrarecer lo doméstico” pero desde un lugar muy amoroso, muy genuino. ¿Ustedes entienden cuál es ese lenguaje reconocible? ¿Si tuviesen una palabra hoy, cuál sería?
L.R. En una palabra me cuesta un poco resumirlo, pero creo que tiene que ver con usar lo estándar o lo cotidiano de una manera dialéctica. Enrarecer lo estándar, ponerlo a trabajar con otros elementos.
S.S. Ya le hemos dado algunas vueltas al asunto, y en un punto definimos las palabras fantasía industrial o recurso como términos que pueden definir nuestra práctica. Llamar a mundos improbables u oníricos con recursos que están disponibles y que son de la industria local, que no tienen ningún secreto, pero a nosotras son lo que más nos inspira. Nos llevan a un mundo de fantasía y a pensar un montón de cosas a partir de lo que hay y que podemos ver.
¿En qué escalas, usos o sistemas les interesaría profundizar en el futuro?
L.R. Creo que en casi todo. Ahora estamos en búsqueda de diferentes escalas, pensando en hacer algunas piezas de sitio específico, cosas que por ahí se vinculen más con la arquitectura, y al mismo tiempo cosas mucho más pequeñas.
S.S. Nuestra búsqueda no depende tanto de la escala, sino de las ideas que tenemos y la forma que pueden tomar. Un poco pasa que Ítem no se define por una tipología o por una materialidad, sino por un proceso. El proceso creo que puede aplicar tanto a una escala grande, que es algo que nos interesa explorar en este momento, como a cosas más escultóricas, que intervengan el espacio de una manera más imponente. Pero también nos entusiasmamos con resoluciones pequeñas que nos permiten disputar un vicio, un poco más de detalle.
¿Que encontró la práctica de ustedes en el Kavanagh que dio origen a la propuesta que desarrollaron para este proyecto?
L.R. Para nosotras, el paisaje urbano de la Ciudad de Buenos Aires es una de las fuentes más importantes de inspiración. Ya desde lo súper elevado, como puede ser este edificio que es una obra de arte, a lo más pedestre. Este proyecto fue una especie de repertorio infinito de posibilidades en el que, finalmente, terminamos enfocándonos en el ingreso del edificio por Florida. Me parece que condensa un montón de los elementos característicos del Art Decó, el escalonado, ese zigzag con la división en tres, la simetría… Tratamos de extrapolar eso a las mesas, generamos un módulo que tiene esa escalerita y lo usamos para construir, como una especie de lenguaje de morfologías que se intersectan y van armando diferentes piezas. Recursos simples que nos puedan permitir explorar distintas combinaciones dentro de la morfología o la funcionalidad, y que también nos permitan tomar decisiones sobre algunos detalles que sí tienen que ver con algo más ornamental, o con la combinación de los distintos materiales y cómo se vinculan para armar las piezas finales.
¿Quieren contarnos algo de los materiales? ¿Es la primera vez que usan el material?
L.R. Por un input de ustedes, incorporamos la chapa sin carga, que es algo que nunca usamos. Usamos bastante chapa de aluminio y de acero en nuestros otros proyectos, pero nunca habíamos usado la chapa galvanizada. En este caso fue bastante interesante porque le agrega una pátina de imperfección y de irregularidad a la chapa, que ayudó bastante a llevarlo para un lado más conectado con el edificio, con una materialidad de mayor profundidad.
¿Y el acrílico también, no?
S.S. El acrílico nos da algo de transparencia, permite jugar con esa idea de translucidez en un elemento que por ahí no tiene tanto sentido que sea transparente, pero que sí vuelve al elemento más interesante. Si fuese todo de chapa quizás nos terminaba quedando algo muy uniforme o un bloque más pesado. Darle esta tapa que se eleva levemente de la base le da otra dimensión al objeto.
L.R. Sí, hay un recurso más arquitectónico, de diferentes profundidades, más como si fuera un pequeño edificio.
11/08/2026
17:30 HRS
Crédito de fotos:
Emma Livingston
(LOLA ROLLANDI Y SABRINA SALADINO)
Ítem es un estudio fundado en Buenos Aires en 2019 por las diseñadoras industriales Lola Rollandi y Sabrina Saladino. Desarrolla su práctica en torno al análisis y la exploración del paisaje urbano local, su arquitectura y los procesos históricos que han dado forma al entramado productivo nacional. Explora las relaciones entre diseño, arte, cultura material e identidad, poniendo especial énfasis en las prácticas que emergen desde contextos alternativos, sin dejar de lado la potencialidad de la ironía y el humor.
LOLA ROLLANDI
Diseñadora Industrial / FADU - UBA. Trabajó en el Estudio Federico Churba durante 10 años a cargo del diseño y desarrollo de nuevos productos.
Su práctica combina una mirada plástica con sutilezas materiales y un sólido conocimiento técnico.
SABRINA SALADINO
Diseñadora Industrial / FADU - UBA. Desarrolla su práctica de manera independiente desde 2014, enfocada en objetos, iluminación y equipamiento. Su trabajo parte de la experimentación material y el diálogo con la industria local. Docente de diseño desde 2015, actualmente en la Universidad T. Di Tella.