Emma Livingston:
Luz y Materia
¿Cómo se relacionan, en tu práctica, la fotografía profesional y tu producción artística?
Durante mucho tiempo, lo viví como dos caminos muy separados, muy divididos. No veía la relación entre una y otra porque el trabajo artístico estaba enfocado en la naturaleza, en sus formas distintas y la fotografía profesional estaba enfocada en la arquitectura, en las personas, en el diseño interiores y la fotografía lifestyle. Entonces pensé que había una división. Me sentía un poco “bipolar” a veces. Pero me fui dando cuenta que el encuentro estaba en la búsqueda, en qué es lo que quería transmitir y la forma de transmitirlo. La luz natural siempre fue una base para mis fotos. Hay una división temática pero al final mi forma de retratarlos o transmitirlos es la misma. Siempre busco lo natural en la luz y en la forma de representar un espacio o un paisaje o una persona. Busco lo natural, lo sutil. Me interesa trabajar con una luz tenue; un día nublado para mí es ideal. Donde se encuentran los dos es en la búsqueda de cómo transmitirlo. La sutileza de la atmósfera, de la naturaleza o la arquitectura.
Sin artificios.
Sí, exacto. Sin artificios. Lo natural, lo sutil. Menos maquillaje, menos luz artificial.
¿Qué distingue una imagen que documenta un espacio de otra que propone una interpretación propia? ¿Cuál es la mirada?
Lo que distingue una foto documental a una que es más una interpretación personal es qué es lo que quiero transmitir. En una fotografía documental, tengo que estar enfocándome en el detalle, en la luz, en la profundidad de campo que permite dar a la persona que mira la imagen, toda la información. Lo otro, me permite una libertad de elegir qué es lo que quiero transmitir. Y no estoy limitada por la obligación de tener que documentar algo específico. Entonces es buscar la sutileza o los juegos de luz, las texturas, los detalles. Todos cosas que me interesan al momento de crear la imagen.
¿Cómo interviene la luz en tu manera de reconocer la forma, la materia, la atmósfera de un lugar?
De la luz, siendo la base de la fotografía, me interesa la sutileza de la luz ambiente y natural. Porque la transición, por ejemplo, entre luz y sombra, en la luz tenue, es mucho más sutil y te permite un rango de detalle mayor. No quiero perder información por tener una luz muy fuerte que quema o que satura. Quiero tener toda esa información para tener todo el detalle y transmitir una imagen completa. No busco el impacto visual. Busco una experiencia más sutil del espacio a través de la luz. Eso es lo que me interesa.
¿Qué pasa entonces con el contraste?
Trato de evitar el contraste porque es un lenguaje mucho más fuerte - que se usa, por ejemplo, en la fotografía en blanco y negro. Se buscan esos contrastes. A mí me interesa ese paso in between, que es una transición entre luz y sombra. Es en ese espacio donde encuentro todo el mundo de detalles, texturas y atmósferas que me interesan.
Cuando te encontrás con la complejidad de un espacio o una composición que desde la forma tiene muchísimo volumen, ¿te genera un desafío a la hora de iluminarlo? ¿Cómo poner la cámara, por ejemplo, para documentarlo?
Si tiene muchísimo volumen, creo que no. Eso abre otro juego que me da permiso a experimentar y jugar con esos volúmenes. Para mí el desafío es si aparece una luz que quema o que sea más fuerte y me haga ruido a mí, personalmente. Lo que trato de evitar en el momento de crear mis fotos artísticas o de hacer un retrato o un espacio o un interior o un edificio.
Dentro de la historia de la fotografía, ¿qué fue lo que te llamó la atención a lo largo de tu práctica, que te inspiró o que modificó tu mirada a la hora de fotografiar?
De los fotógrafos o artistas que trabajan con la fotografía, los que más me interesan son los que se llaman “cameraless”, es decir, sin cámara. Juegan directamente con la luz, los colores, la sombra. Eso es lo que me inspira al momento de crear una imagen.
En el proceso, ¿cuánto de una fotografía se decide antes de realizarla y cuánto aparece durante el encuentro con el espacio?
Hay algunas cosas que tengo en cuenta. Por ejemplo, si tengo que fotografiar algún elemento específico o si es para una nota sobre una temática de la arquitectura de interior, eso lo tengo en cuenta. Pero después la decisión de composición, de luz, de profundidad de campo, de ángulo, todo eso lo decido muy en el momento. Es muy espontáneo. No soy de planificar las tomas.
A lo largo de tu práctica, te fuiste desplazando entre la fotografía de paisajes, de formas naturales, de espacios y arquitecturas, ¿encontrarás alguna relación entre ellos?
Sí, tuve que pensar la respuesta por ese conflicto que siempre tuve. En realidad, la relación que tienen es un poco lo que mencionaba antes, es mi tratamiento de la luz. Y tiene mucho que ver con mis estudios en Historia del Arte. Lo estudié en el colegio pero también en la universidad. Estudié arte del Renacimiento, análisis, escultura, pintura, arquitectura del Renacimiento, sobre todo italiano y esto, hasta el día de hoy, me sigue inspirando en la composición, en el tratamiento de la luz - en la pintura, los paisajes tienen siempre una luz mucho más difusa, donde no hay una sombra fuerte, el tratamiento del verde, del fondo. Eso quedó en el fondo de mi imaginación y aparece en el momento de crear una imagen. Lo mismo con la arquitectura, que siempre me fascinó. El panteón en Roma es un espacio que me inspira - es mucho más antiguo, obviamente - pero me sigue inspirando hasta el día de hoy. La luz que cae del techo, el trabajo arquitectónico del domo es espectacular, las columnas, todo el tratamiento del espacio y la importancia de la luz en el espacio, me parece muy único.
A la hora de poner tu cámara, naturalmente, por esa formación “renacentista”, ¿tendes a entender los espacios desde una simetría? ¿Podés encontrar en el escorzo una variación y una manera de entender el espacio de otra manera o de registrarlo a pesar de la concepción en general?
En general, en la arquitectura suelo buscar líneas paralelas, verticales u horizontales. Tengo ese orden cuando se trata de la arquitectura.
¿Qué buscas preservar de un lugar y que preferís dejar abierto o indeterminado en una imagen?
Lo que más me interesa preservar no es tanto la información sino la sensación que esa imágen completa, o el detalle, transmite. Es lo que más me interesa. Me gusta mucho abrir el espacio para preguntarme qué estoy mirando o desde dónde estoy mirando o las proporciones del espacio. Todo eso me interesa al momento de sacar una foto. Me puede pasar en un paisaje o en un edificio, como el Kavanagh, por ejemplo.
¿Eso te permite continuar trabajando sobre ese tema o revisitando esa toma tiempo después? ¿Podés hacer una serie y volver a verla con otros ojos cinco o diez años después? ¿O hay una naturaleza en vos en cerrar los temas o fotografiar ciertas cosas y dejarlas cerradas, como una serie?
Siempre he trabajado en formato serie, desde el principio. Pero esa estructura la fui diluyendo con el tiempo. En un cierto momento me interesó sacar todas las estructuras que podía tener al momento de crear un trabajo artístico. Y lo mismo cuando, por ejemplo, hicimos las fotos para la muestra del Kavanagh del año pasado. Era también pensar cómo enmarcarlo de otra manera, cómo elegir imágenes que no sean típicas imágenes de arquitectura o de interiores, sino buscar más juego en la selección y en lo artístico. Plantear una serie con imágenes de dimensiones distintas, soltar lo máximo posible las estructuras que uno se auto-impone a veces, además de lo que la fotografía puede imponernos. Romper todas las estructuras que pueda. Siempre que puedo.
¿Crees que hay, justamente, en el primer tiempo de formación, un llamado a esa estructura para volver consistente el trabajo y después uno se va ablandando con el tiempo, a medida que uno va aprendiendo, mirando, practicando, ejercitando y demás? ¿Que toda esa estructura se desvanece de alguna manera?
Sí. Yo creo que viene mucho de ahí. Hay creencias que uno va heredando de la cultura, de la sociedad, de la educación y después creencias que uno se auto-impone. Al principio uno las cree y, con el tiempo, las puede derrumbar. Pedazo por pedazo.
¿Ahí es posible producir esas nuevas miradas? ¿Qué modos de trabajar con la fotografía te interesaría explorar ahora?
Algo que siempre me interesó, o que siempre estuvo pero fue tomando cada vez más fuerza, es borrar las líneas entre la fotografía y otras prácticas. La pintura, el dibujo o la tinta china son lenguajes que siempre me han inspirado. Me interesa crear imágenes que se alejan de la fotografía tradicional - con una composición o formato tradicional, horizontal o vertical - jugando con otros posibles formatos, lenguajes, papeles. Naturalmente, empecé a intervenir mis propias fotos y ahora estoy pintando a mano alzada sobre el papel. La foto siempre está presente. Pero estoy jugando, como extendiendo la foto, y usando mis manos, trabajando con la pintura o la tinta china o el dibujo.
¿Ya vamos a pasar a técnicas mixtas?
Seguramente, si. Ya pasamos a técnicas mixtas.
¿Qué encontró tu práctica en el Kavanagh que dio origen a la propuesta desarrollada para este proyecto? ¿No es que produjiste algo nuevo, sino que lo revisaste, ¿no?
Exacto. Para este proyecto, la demanda fue volver a mirar las fotos, volver a pensarlas y elegir cuáles imágenes podía usar para esta muestra, que es puntualmente de diseño, de obras y piezas inspiradas por el edificio. No estaba interesada en mostrar un espacio general, sino algo que es emblemático del lenguaje del edificio, en las fotos. Volviendo a esas líneas rectas, paralelas, la repetición de éstas en el lobby, en las puertas, en la fachada, pensé en las imágenes que propuse para la muestra. Transmitían todas esas ideas, siendo imágenes casi abstractas.
PROYECTO KAVANAGH
12/08/2026
14:30 HRS
Crédito de fotos:
Emma Livingston
EMMA LIVINGSTON
Emma Livingston (n. Paris, 1976) es artista fotógrafa, y vive y trabaja en Buenos Aires desde 2005. Estudió Historia del Arte en University College London, Inglaterra, y realizó cursos, talleres y clínicas de arte con Silvana Lacarra, Margarita García Faure, Fabiana Barreda, Mariana Sissia, Ernesto Ballesteros y Daniel Fischer, entre otros. Su obra ha sido exhibida en Argentina, Brasil, México, Estados Unidos, Francia y Alemania, tanto en exposiciones individuales como colectivas. En Buenos Aires ha presentado su trabajo en galerías como Ungallery, Praxis y RO Galería de Arte, así como en el Centro Cultural Recoleta y el Centro Cultural Itaú. A lo largo de su trayectoria ha recibido reconocimientos internacionales, entre ellos fue nominada Discovery del FOTOFEST Meeting Place en Houston, Estados Unidos, y fue seleccionada para residencias artísticas en Estados Unidos y Finlandia. Paralelamente a su práctica artística, durante más de una década trabajó como fotógrafa para publicaciones como D&D, La Nación Revista y Harper’s Bazaar, en Argentina, entre otras. Y su trabajo editorial también fue publicado internacionalmente en DWELL (Estados Unidos), Monocle, House & Garden, y ICON (Reino Unido). También participó en proyectos editoriales y libros encargados por la Dirección de Patrimonio de la Ciudad de Buenos Aires y Díaz Ortiz Ediciones.